jueves, 22 de septiembre de 2016

El Amor lo resume todo

Mi palabra favorita siempre será amor, todo lo reduzco a eso, a amar, amar bien, amar de verdad, amar con el alma sin medida, sin pausa, sin dilación.
Amar, una palabra que encierra cosas tan bonitas, que esconde el cielo y la felicitad plena en cuatro simples letras que por lo demás podrían no ser nada.
Amar como algo grande, algo bueno, no como esa cosa insulsa que algunos llaman amar y no es más que una pasión rebelde y hartas veces estúpida.
Amor es algo más allá de lo que aseguran los medios, amor es una palabra tan grande que no se llena de abrazos ni besos, que no justifica agresión o celos, que no te reduce a un objeto.
El amor lo es todo, es la alegría más grande cimentada en la felicidad más profunda, es el dolor más hondo y la carga más dura, y al mismo tiempo es la paz más plena, el alivio más dulce y el descanso más satisfactorio.
El amor lo encierra todo, cada logro, cada sonrisa, cada plática, cada esfuerzo de más que se hace por alguien a quien se ama.
El amor fue el inicio de las sociedades, cuando los padres buscaron poner techos sobre la cabeza de sus hijos y alimentos en sus estómagos vacíos.
El amor construyó los estados cuando empezamos a amar nuestra tierra y quererla mejor, el amor desató guerras, porque unos eran más amados que otros, e incluso, amores torpes desataron males al amarse más a sí mismos en un afán egoísta que nubla el amor al otro.
En el amor se reduce todo, toda la historia, pasado, presente y futuro.
Cada meta que cada persona se traza, cada sueño que un niño anhela, cada mirada de una madre a su niño en brazos, cada novio que ve a su novia caminando hacia él en una iglesia, cada hijo que llora al enterrar a su padre, todo es amor.
El amor, el amor verdadero no conoce de espacio ni tiempo, no se turba con anhelos huecos y nunca, nunca termina. Un amor verdadero marca la historia del tiempo, a pesar de todo viento en contra, siempre florece y se multiplica.
El amor se puede hallar resplandeciente en la mirada de aquel amigo que no ves en mucho tiempo, o en ese otro que está al otro lado del mundo, pero cuyo latido sigue presente junto a tu pecho, el amor es perenne, el amor es eterno.
El amor, sobre todo, nos lleva a ser más buenos, más gentiles, más felices, más plenos, el amor de verdad nos lleva directamente al cielo.
Y es que, ¿a donde puede llevar el amor si no es a la plenitud de sí mismo?
El amor arrastra a la fuente del amor cierto, al que paciente espera a sus amados hasta el fin de los tiempos.
El amor conduce hacia Aquel que mira con ojos enamorados, incluso a quienes se niegan a mirarlo o a quien después de desgarrar su corazón se va de largo dejándolo herido, clavado; pero Él, Él solo sigue amando.
A Él es a quien el amor realmente lleva, porque el amor es Él mismo. 

domingo, 19 de abril de 2015

Para la hora más dulce de la semana

Hoy en misa, justo delante mío habían unos chicos que se preparaban para su confirmación. 
Ver adolescentes haciendo el camino para encontrarse con Dios siempre es algo lindo de acompañar, pero verlos hoy fue doloroso. 
Los chicos conversaban y se reían aun durante los momentos más solemnes de la misa y una de ellas, no muy modesta en su vestir caminaba de extremo a extremos de la parroquia.
No puedo decir que nunca he hablado en misa, tampoco que siempre soy un ejemplo de vivir la fiesta más importante de la semana católica, como tampoco se puede decir de mí que sea una estirada beatona ni cucufata, pero sencillamente hay puntos extremos.

Todos estos puntos me llevaron a pensar una y solo una cosa, ¿Cómo vivimos los católicos la misa?

Más de una vez he oído decir que la manera de saber como vive una persona su acercamiento a Dios es viendo como vive su misa y estoy bastante segura de que es verdad.

Y entonces, ¿Cómo puedo vivirla mejor?

Creo yo que lo principal es conocer el milagro que se realiza en cada Eucaristía, si todos comprendiéramos que realmente Dios se hace pan y vino, nuestra reverencia sería infinita, no habría nada ni nadie que pudiera impedirnos ir un domingo a misa y comulgar.

Si conoces lo que acontece en ese poco tiempo seguramente vas a querer vivirlo con intensidad.

Por otro lado, también creo que quien mejor vive la misa es aquella persona que tiene una relación con Dios, que se desarrolla en la oración que es hablar con Dios; como dos personas que hablan a diario por teléfono pero que solo pueden verse una hora a la semana, ¿acaso no harían de esa hora la mejor hora de todas? ¿No dejarían de lado todo lo demás para disfrutar de ese pequeño momento? Y además, si ya has estado hablando con Él y tienes una relación con Él, esta relación se completa con la Eucaristía, y el corazón lo sabe.

Pero, hay que ser y parecer, por lo tanto, las formas en una misa también me resultan importantes.

Lo primero y hoy en día muy necesario decirlo, es que el celular debe ser apagado, o puesto en silencio o mejor modo avión o modo no molestar o mejor solo apágalo y ya; cuanto te puede distraer el teléfono en misa, y peor aun, distraer a otra persona que realmente quiere vivirla y no tiene nada que ver con tus llamadas.

Otro punto es la vestimenta, no digo que no hayan emergencias ni casos especiales, pero si supiéramos frente a quien estamos, tal vez nos vestiríamos un poco más decorosamente, y si entendiéramos lo que está sucediendo tal vez comprenderíamos que la parroquia no es una pasarela de modas.

Finalmente, la postura que tenemos debería ser importante también, cuantas veces he visto a mujeres con las piernas cruzadas mostrando medio muslo en plena misa, y no es por ser agresiva, pero, ¿tratan de impresionar a alguien? La belleza de la mujer en una misa es la luz que emana de su rostro transfigurado por Cristo que brilla con la luz de María su madre. Y cuantas otras veces no he visto a hombres reacios a pararse o arrodillarse delante de Dios, creyendo tal vez que eso los hace menos hombre, pues hemos de hacerles saber que nunca un hombre es tan hombre como cuando esta de rodillas ante Dios. 

Tal vez, si pudiéramos ponerle un poquito más de amor, haríamos que toda nuestra comunidad parroquial o donde sea que vivamos la misa, la viva realmente y no solo la oiga, tal vez, si nosotros mismos la vivimos intensamente, alguien más quiera vivirla igual y poco a poco encender un poco más la luz del mundo.

Post data. este post va dedicado a esos muchachos y muchachas que vi hoy, espero que algún día lean esto o algo que les enseñe lo que en mis pobres palabras he podido decir, espero que cuando lleguen a su ceremonia de confirmación y acepten ser soldados y apóstoles de Cristo para toda su vida, lleguen con fuego en el alma y un anhelo incaducable de amar a Dios en su ser y en su parecer. 




domingo, 29 de marzo de 2015

De las Palmas a las Armas

Hoy, los católicos de todo el mundo hemos recordado la entrada de Jesús a Jerusalén y con ella el inicio de la Semana Santa

"Bendito el que viene en nombre del Señor", más o menos 5 días después el grito que había sido anunciado como el más hermoso de todos, se convertiría en un grito de "crucifícalo"

En menos de una semana, el pueblo de la Ciudad Santa se olvidó del jubilo y dejó paso al odio y mató a aquel a quien quería proclamar Rey

Con palmas en las manos y echando al suelo mantos recibieron en Jerusalén a Jesús de Nazareth, gritaban a viva voz ¡Que Viva! y otros gritos de alegría, y jubilo, muchos gritaron ¡Mesías! y ¡Rey de los Judíos! veían en Él su liberación y la culminación de la esperanza que los había mantenido en pie durante cientos de años.

Casi todos, por no decir todos, conocían el nombre de Jesús, sabían que viajaba con sus doce amigos y que una multitud de gente lo seguía donde fuera, lo vieron entrar a la ciudad montado en un asnito, no traía ejercito, solo amigos, no vestía armadura, solo un manto simple, como cualquiera de ellos.

Tal vez en su sonrisa se pudiera traslucir una luz especial, y sus insondables ojos debieron ser un océano de paz, esperanza y amor. Pero era uno más, siempre fue uno más, y a Él lo llamaron rey, cubrieron su camino con mantos para que su transporte, el borriquito, no pisara el suelo, y con palmos le dieron loa.

Tal vez sabían, tal vez lo supusieron, tal vez nunca se imaginaron, en ese misma fiesta que se alistaban a celebrar lo iban a juzgar sin juicio justo y lo iban a llevar al Pretorio.

¡Jerusalén! no sabías que unos días después de gritar ¡bendito! te preguntarían si querías su liberación y con furia responderías ¡libera a Barrabas! y para aquel que habías llamado tu Mesías pedirías sin descanso la muerte de la cruz.

¡Pueblo de David! Tú sabías que es maldito el que muere colgado de un madero, ¡y clavaste a tu redentor en uno!

Lo sacaste de tus puertas, las mismas que le habías abierto gustosa unos cuantos días antes. ¡UNOS DÍAS ANTES!

¿cómo pudiste cambiar tan pronto tu corazón? ¿Cómo pudiste olvidar tan rápido sus palabras de amor y sus milagros de poder? ¿Cómo Jerusalén? ¿Acaso no te ardía el corazón en fuego santo cuando oías sus palabras? ¿Acaso no se sació tu estomago con su pan? ¿Acaso no te consolaron su mirada y su voz?

Él sabía que entrando en tus puertas lo matarías, y aun así entró
Él sabía que lo abandonarías y aun así ÉL LLORÓ POR TI

Ay ingrata Jerusalén, que alabas a tu Señor antes de matarlo, y lo olvidas después de clavarlo, Él aun te ama, y yo también te amo.

y tú ¿Ya le abriste tus puertas a Jesús? ¿También lo vas a crucificar? 

domingo, 15 de marzo de 2015

Más cerca al cielo

Hace muchísimos años Freud dijo que cuando Galileo puso al sol como el centro del universo le quitó lo que lo hacía superior, que el todo ya no giraba en torno a él.

Tal vez Freud, no oyó la historia completa, para las personas del medioevo el hombre estaba parado entre el cielo y el infierno, incluso en la obra de Dante Alighieri vemos como estamos más cerca del infierno que del cielo, y en palabras sencillas, para los pensadores de tales épocas, el hombre no hacía más que estar parado o revolcándose en las heces del demonio.

Para ellos, el infierno estaba en el centro de la tierra, el lugar más caliente que podían encontrar en el planeta y por supuesto el cielo estaba en lo alto, estaba por supuesto, en el cielo, al lado del sol que recordaba a Dios.

Y entonces llegó Galileo, y tomó la tierra y la puso en el cielo, puso a la tierra a girar alrededor del Sol.

Galileo elevó al hombre a una criatura celeste, lo acercó a Dios y lo levantó de la porquería en la que se revolcaba para hacerlo girar levemente alrededor de Dios, dejando que el sol y su calor lo iluminen.

Así también Jesús, Él vino y cambió todo, y al hombre, que había caído en pecado y miseria, que había ofendido al Dios que lo había buscado sin cansancio, que había renunciado a su amor, que según una de tantas figuras bíblicas se revolcaba en su propio charco de sangre, lo elevó a su misma dignidad.

Tomó al hombre que era creatura y lo hizo hijo, tal como Él mismo lo era. Y lo hizo con todos, a todos nos hizo hijos, a toda la humanidad, nos tomó del abismo de la eternidad olvidada y nos preparó un trono de cielo para que podamos alcanzarlo.

Pero claro, aún hay hombre que tal como Freud ven el momento de la elevación del hombre como una ofensa o un “golpe a su soberbia”, que no han tenido la dicha de entender que el hombre si bien puede no tener al mundo girando alrededor suyo, tiene al amor amándolo hasta la última gota de sangre.




miércoles, 11 de marzo de 2015

Es necesario recordar

Hay días difíciles. Donde recordar algo agradable cuesta mucho esfuerzo. 

Si. No siempre veremos la luz del amanecer de la misma manera y definitivamente no siempre vamos a sonreír. 

Pero hay un truco para volver a ser feli en toda circunstancia, ¿recuerdas el momento de más amor que has vivido? Ese amor que te hace arder el alma y te llena el espíritu. 

En tu propia noche, en tu más profunda oscuridad, es la luz que desprende ese fogonazo inicial el que te va a volver a mostrar el camino y la forma de seguir caminando. 

No temas a la oscuridad, no temas al saber que eventualmente habrán días pesados, regocíjate en saber que tu carga pasará y después estarás más fuerte y preparado para una carga aún mayor, y aquellas que sean como la primera ya no te volverán a afectar. 

Celebra, siempre se puede ser más feliz. 
No olvides tu primer amor real 

lunes, 16 de febrero de 2015

Cambiar por Amor y Sr. Grey

"El amor todo lo cambia"

Todos hemos oído esa frase algún vez en la vida. 

Las novelas, películas e incluso las historias de la abuela nos convencen de que podemos cambiar todo con amor. 

Hace unos días estrenó en mi país como en muchos otros la ya taquillera "50 sombras de Grey", no he leído el libro ni visto la película, básicamente porque no tengo gusto por la pornografia; pero he leído al respecto, y creo que con el bombardeo que se ha dado en internet es cuasi imposible no haberlo hecho. 

Hay muchas cosas que se pueden reclamar a esa película, pero solo me referiré a una... Al parecer, la novela cuenta que la joven Anastasia logra que el señor Grey cambie y se enamore de ella tras someterse a él por amor. 

No quiero decir que el amor no puede cambiar a las personas, de hecho, creo que el amor si puede hacerlo y muy profundamente. 

Pero la verdad es que El Amor lo cambia, no la sumisión ni la explotación ni la relación de placer, si no el amor verdadero. 

El amor verdadero no anda buscando hacer que la persona cambie ni que guste de lo mismo que tú gustas ni trata de suprimir la voluntad del otro, todo lo contrario, potencia la voluntad y la individualidad de la persona. 

Y una advertencia para hombres y mujeres, no esperes cambiar a alguien y aguantes el abuso por amor... Porque no estarías amando realmente. 

El amor si puede cambiar personas, Santa Mónica es el ejemplo por excelencia de ello, su amor convirtió a su esposo pagano en cristiano y a su hijo hereje en un santo y doctor de la iglesia. 

Pero es un amor sano, bien enfocado el que hace los milagros, no el que se desespera y se deja usar cual juguete para la diversión de alguien más, olvidando la dignidad de persona que todos guardamos. 

Repito, no he visto la película, ni quiero verla, los mensajes que deja son demasiado denigrantes para una mujer que se respeta; esta es solo una reflexión a partir de análisis de terceros. 

domingo, 15 de febrero de 2015

Dados al amor

Ayer fue el día de los enamorados... Ante eso es imposible no pensar que es estar enamorado

Pues lo primero que se me viene a la mente es la misma palabra "en-amor-dados" ósea ... Dados al amor

Estar enamorado o enamorada es construir un camino para dos caminantes con un mismo objetivo. Una persona enamorada buscará que la persona objeto de su amor sea feliz y llegue al final del camino que para mí es la santidad y otros pueden llamar felicidad. 

Pero estar enamorado es fácilmente confundible... No siempre es fácil saber si lo que se siente es ese camino al amor o es solo una ilusión, y si esperas al leer esto hallar la respuesta a esta cuestión pues te vas a decepcionar. 

Por ello hay que hallar un balance, amar con todo el alma, no privar nada del amor que puedes a quien quieres amar, pero cuidar tu corazón al mismo tiempo. 

Cuidar el corazón no es construirle una barrera para que nada ni nadie pase o hiera, tampoco es congelarlo para que no sienta. 

Cuidar el corazón es amar, sabiendo que puedes ser lastimado pero amando tan perfectamente que aun ante la herida sigas amando con la misma intensidad a esa persona y no pierdas la capacidad de amar alguien más. 

Cuidar el corazón también es saber que posiblemente esa persona no será tu "para siempre" pero puede ser quien te enseñe todo lo que necesitas saber para ser el "para siempre" de alguien. 

Estar enamorado es algo hermoso, pero solo logra ser exquisito si primero y ante todo te has enamorado de Dios antes. 

Solo quien ha probado de la fuente del amor sabe dar el amor correcto en el tiempo correcto y porque no... A la persona correcta.

Y tú, ¿ya te has enamorado de Dios? ¿Ya estás listo para enamorarte de alguien más?