miércoles, 14 de enero de 2015

Una forma de Amar

¿Alguna vez te haz preguntado cómo amas?
Supongo que no es sencillo de evaluar, ¿cuantas veces has oído eso de "enamorate con la cabeza"? Yo lo he escuchado bastante y aun así no lo creo.
Dicen que amar solo con el corazón es riezgoso, no ves lo que pasa al rededor ni nos errores de quien amas, y la parte más dura es que tiene final y ese final te rompe el corazón y es tan difícil de reconstruir...
Pero, que tal si hay otra forma de amar, una forma de amar que no tiene final, que no te rompe el corazón ni te nubla la inteligencia...
Yo creo que el tercer modo del amor es el amar con el alma.
¿Cómo es eso?
Sencillo, bueno, en realidad no tanto
Amar con el alma es amar la esencia de la persona, la luz que en sí refleja de Dios, y no solo eso, sino que trata sobre todo de hacer que esa luz sea cada vez un mejor y más puro reflejo... Como la luna llena que refleja perfectamente al sol aun en su imperfección.
Este amor nace de la relación de cara a Dios, y no me refiero a una relación romántica necesariamente, puede ser de absolutamente cualquier tipo, pero siempre conforme a Dios.
Nace de la comunión entre Dios y cada individuo y como esta misma relación se da entre un tercero y el mismo Dios; y así es Él quien los acerca.
Este amor crece conforme al crecimiento espiritual de cada uno de los miembros, y hay que dejar claro que no es un amor de dos, sino de tres. Un casi cliché "Dios, tú y yo" resume a los implicados en tal relación. Y si los miembros imperfectos se acercan juntos al perfecto se va volviendo cada vez más fuerte y pura.
Pero claro, en todo amor hay algo de dolor, este amor tiene para empezar el dolor de tener que sacrificar algo tuyo, un modo de actuar, una costumbre, una idea o algo más con la finalidad de que el ser amado crezca más y más hacia Dios; pero esto solo funciona para ambos si ambos hacen el mismo sacrificio solo por amor.
Hay algo más, este amor suele suscitar cariño, aunque no siempre se de el caso... Y a veces ese cariño se puede agotar o asfixiar.
Y es entonces donde la prueba se hace mayor, es ahí donde se demuestra si es este amor o no.
Cuando se acaba el cariño este amor sigue amando. Sigue orando y sacrificando. Este amor sigue luchando. A pesar de la distancia en muchos casos.
Finalmente, este amor se da. Al menos yo lo veo así: cuando amas a alguien con el alma le das parte de tu alma y esta se queda con esta perdona para siempre para bien o para mal.
Por eso ama intensamente, porque si vas a darle parte de tu alma a alguien querrás procurar que ese alguien llegue a Dios, acercando tu alma a Él.
Y tú, ¿Cómo amas?

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