Amor ...
Durante todo mi primer ciclo de universidad asistí al programa de confirmación de la capellanía, hice un par (sí, solo un par) de buenas amigas/hermanas y uno que otro amigo que aun venseñaez en cuando.
De todo el programa, no recuerdo nada, ni una actividad, ni una charla, ni una jornada, ni siquiera de algún momento ridículamente gracioso, nada; solo una frase: "Amar es procurar el bien a otro".
Siete simples palabras que cambiaron para siempre mi vida. Solo eso me bastaba.
En ese momento aún no había tenido un encuentro personal con Dios, pero con esa frase ya tenía por sabido el camino que debía seguir para encontrarlo.
Durante estos cuatro años he vuelto una y otra vez sobre esta frase. He encontrado tantos modos de decir "te amo" y he amado a personas que no conozco o, más difícil aún, gente que ni tan siquiera podía tolerar más de cinco minutos.
Amar no es sencillo. Y cada vez ha sido (y sigue siendo) una lucha constante conmigo misma.
Amar es procurar el bien del otro. De buen y de mal humor, con o sin sentimientos; el amor es un acto de la voluntad y el amor es libre.
Todos podemos amar, todos podemos darnos a nosotros mismos en favor de quienes amamos, esos pequeños sacrificios que nadie conoce y hace más feliz a quien amas, robar sonrisas, secar lagrimas, enseñar y mucho más, mucho más porque el amor es tan grande como quien lo da.
Tal vez lo más terrible del amor es que no acaba y no decrece, si has llegado a amar de verdad y por completo a una persona no podrás dejar de amarle y ese amor no va a menguar. Te acompaña siempre. Aunque esa persona se aleje física o espiritualmente, así nunca más le vuelvas a ver.
Pero esto que es lo más duro es también lo más dulce, pues da esperanza al soñadisimo amor eterno, y así poder seguir luchando por un amor para siempre, o mejor dicho, hasta que la muerte le escriba el final.
Estos no son más que los trazos rápidos de la primera vista del amor.
Y es que uno siempre es novato en el tema del amor, buscándolo encuentras más de lo esperado, dándolo recibes más y meditandolo descubres y aprendes más de él.
Como dijo San Agustín: "Ama y haz lo que quieras"
No hay comentarios:
Publicar un comentario