jueves, 23 de octubre de 2014

Tu Sello en Mí

Hace unos días fui a cantar a una ceremonia de confirmación, por temas de horario no suelo ir cuando piden al coro que cantemos en misas fuera de los domingos, pero por algún motivo, y pese a lo que me cuesta, estuve ahí.

Llegado el momento no fue difícil saber porque estaba ahí, durante la homilía, el obispo que presidia la ceremonia dijo algo muy bello, importante y cierto sobre la confirmación.

Él decía que pensáramos en lo que significa Cristo; Cristo es latín de Mesías, que en hebreo significa ungido. en la tradición judía se ungía a los reyes y a aquellos que tenían una labor especial dada por o para Dios.

Luego dijo que él iba a poner el óleo en sus frentes , los iba a ungir, solo unos minutos después de sus palabras iban a ser ungidos, mesías, iban a ser Cristos

La realidad de esas palabras me desbordó en un segundo y casi podía sentir sobre mi propia frente las lineas trazadas con Santo Aceite el día de mi confirmación , esa señal ardía sobre mi frente marcándome, recordándome que yo ya había sido ungida, que yo ya había sido configurada con Cristo y que no era yo, sino Él quien moraba en mí.

También pensé en los chicos y chicas que vería unas horas después, los que se preparaban para recibir el mismo sacramento que acababa de presenciar.

Pensé en como es tan indispensable que sepan la magnitud de lo que recibirán , que en menos de un mes ellos mismos serian nuevos Cristos.

Que ya no tendrían la opción a retroceder sin saber que fallaban a quien ellos mismos serán  .

Que desde que tracen sobre su piel la marca del crucificado harían un pacto para toda la eternidad. Y temí, temí por todos ellos, por los que conozco y los que no, temí porque en estos años he visto a muchos hacer el mismo pacto y perderse por el camino , porque he visto almas que renunciaban a su voto, que renunciaban a sí mismos sin siquiera saber que lo hacían .

Aun temo, pero confío , en menos de un mes recibirán el oleo en sus frentes. Yo iré tras una de las con mi mano en su hombro asumiendo una de las misiones mas fuertes, exigentes y duras de todas, y también de las más hermosas. 

El aceite marcara sus frentes y el fuego marcará sus almas y tendrán una misión y solo una: alcanzar a Cristo


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