miércoles, 24 de diciembre de 2014

Él, el papá

Antes de Navidad... Hay alguien súper especial a quien tornarnos....

Él era un simple carpintero en Nazareth, descendiente de David, enamorado había pedido la mano de una doncella, doncella que quedó embarazada antes de que vivieran juntos, pero como él era justo y oyó la autentica voz de Dios la recibió en su casa, la tomó por esposa y dio al niño su nombre, su estirpe y todo su amor.
José de Nazareth, José de Belén, San José patriarca, muchos nombres le ponemos ahora, el niño Jesús simplemente lo llamaba "Abba"

Son muchísimas las cosa que decir sobre san José, aunque no tenemos recuerdo de ninguna palabra que él hubiere dicho.

Para empezar, San José es quien enseñó a Jesucristo a ser Hombre. Toda la caballerosidad que pudo tener Dios en la tierra le fue enseñada por este simple carpintero. Él también le enseñó a hablar, leer, caminar, trabajar y por qué dudarlo, seguramente también le enseñó a orar. Él fue el modelo de persona que Jesús tuvo en su vida y por ende el modelo de persona de básicamente toda la humanidad.

Una responsabilidad tan grande para un hombre que se sentía muy pequeño, pero cómo evitarlo si su familia eran nada más y nada menos que La Inmaculada Concepción y el Salvador del Mundo. Pero aun así, San José consiguió guiar y sustentar a su hogar él se volvió el cabeza de familia y quien tomaba las decisiones, el padre en todo su valor e importancia.

Nadie puede negar que la Virgen Maria es el ser humano que más a amado a Jesús, pero tampoco se puede negar que inmediatamente después de ella su esposo es el que más lo amó; y es que digan lo que digan, José era el papá de Jesús, una paternidad espiritual claro, pero que es tan real como cualquier otra paternidad o maternidad, y si bien no es el caso, esta relación espiritual puede llegar a ser aun más fuerte que la biológica porque se simenta en un amor bendito y colmado de Dios.

San José era un Hombre, con H mayúscula, pero su corazón era tierno, se dice que por gracia de Dios murió antes del inicio de la vida pública de Jesús, porque su corazón y su amor no hubiesen sobrellevado el dolor de ver las desventuras de Jesús, ni los insultos ni mucho menos la cruz.

Repito para terminar, Cristo lo llamaba Abba que significa papá pero con más cariño, algo así como "papito", lo más tierno que podría decir un niño pequeño, y lo mismo que un adulto Jesús llamaría al Padre de los cielos.

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