martes, 28 de octubre de 2014

Como Soldados de un Rey

Iñigo de Loyola era un militar español, tras una batalla, tuvo un difícil problema en las piernas que le impidió movilizarse, en el tiempo de su larga y dolorosa curación leyó vidas de santos, las que hicieron mella en él, inspirandole a pensar "¿si ellos pudieron por qué yo no?" el fuera el primer paso que daría para convertirse años más adelante en San Ignacio de Loyola, Soldado de Dios.

¿qué es un soldado de Dios?
pues un Soldado cumple con 7 puntos importantes, los cuales aplicados a los cristianos tiene una mística exquisita, no le he encontrado un orden aun, pero...

1. Un Soldado esta convencido de que su lucha vale la pena

Todo cristiano sabe, por razón y por fe, que esta en lo correcto, que el mundo que lo rodea y lo trata de ahogar en su oscuridad no es tan grande como el mundo que Su Rey, Cristo, ofrece, un mundo de luz y verdad. 
Sabe además que aun cuando la lucha incluye el peso de la cruz, ningún dolor es tan amargo que pueda restarle dulzura a la recompensa que El Rey ofrece para la vida eterna

2. Un Soldado lucha por su Rey

Un Soldado sabe que en la batalla, él actúa bajo la bandera o el estandarte de Su Rey. El Soldado sabe que su lucha no es suya, él no lucha por si mismo, sino por el Rey.
Así un cristiano debe saber que aunque él se encuentre luchando, no lucha solo, sino bajo el signo de la Cruz, el signo del supremo Rey; además, debe saber que la gran batalla ya se ganó bajo el mismo signo, y que no restan más que las pequeñas batallas, las que no luchamos solos, sino de la mano y bajo la sombra de nuestro Rey.

3. Un Soldado sirve a su Rey

Los cristianos servimos a Dios, sobre todas las cosas, su obra es la obra de nuestras vidas, y es Él quien tiene las mejores opciones para nuestras vidas, a veces puede resultar difícil ponerse al servicio de Dios para lo que Él quiera, sobre todo cuando pide cosas grandes, pero un verdadero soldado va donde su Rey lo manda.
Un Soldado de Dios debe recordar constantemente "FIAT VOLUNTAS TUA" (hágase Tu Voluntad)

4. Un Soldado honra a su Reina

¿Cómo no podríamos honrar a Nuestra Reina? ¡si tenemos a la más bella y pura de todas! María es Nuestra Reina, Reina Madre como los antiguos judíos, Ella se nos fue dada en el mismo momento de la victoria, en el momento de la Cruz.
Ella es ejemplo de vida divina siendo completa y únicamente humana, un ejemplo perfecto a seguir de como haciendo las cosas simples de la vida con amor extremo podemos hacer santo cada instante.

5. Todo lo que un Soldado gana es para su Rey

Soldado de Dios, no te equivoques, no permitas que la soberbia te nuble, has como el soldado, que sabe que aunque él de la estocada final, la victoria es la de su Rey.
Pon todas tus victorias a los pies de Dios, pero no solo tus victorias, dale también tus fracasos, dale sus miedos, tus ansias, tus circunstancias, dale todo lo que es tuyo y Él se dará a Sí Mismo a ti.

6. Un Soldado siempre esta listo para la batalla

Entrénate, prepárate, esfuérzate, cada día es una nueva lucha, cada día nuevos retos y peligros, no dejes nunca un agujero en tu armadura, mantente en gracia constantemente, no descuides tus armas, oración, confesión y Eucaristía para poder luchar, sin ellas ten por seguro que no durarás ni un instante en batalla. ¡no te arriesgues!  

7. Un Soldado siempre esta listo para dejar su vida en la lucha

Soldado, recuerda que la muerte esta tras cada paso de tu vida, que cada segundo de tu vida puede ser el último, vive cada instante de tal manera que si supieras que te quedan pocos momentos de vida puedas seguir haciendo lo que estuvieras haciendo y que puedas llegar en cualquier momento al juicio de tu vida sin temor, sin que la imagen de Cristo juzgándote sea de temor sino de amor.
Vive cada instante listo para entrar al tribunal celeste.


Esta es mi idea de un Soldado de Dios, un camino largo, a veces dificultoso, pero sí que vale caminarse.

jueves, 23 de octubre de 2014

Tu Sello en Mí

Hace unos días fui a cantar a una ceremonia de confirmación, por temas de horario no suelo ir cuando piden al coro que cantemos en misas fuera de los domingos, pero por algún motivo, y pese a lo que me cuesta, estuve ahí.

Llegado el momento no fue difícil saber porque estaba ahí, durante la homilía, el obispo que presidia la ceremonia dijo algo muy bello, importante y cierto sobre la confirmación.

Él decía que pensáramos en lo que significa Cristo; Cristo es latín de Mesías, que en hebreo significa ungido. en la tradición judía se ungía a los reyes y a aquellos que tenían una labor especial dada por o para Dios.

Luego dijo que él iba a poner el óleo en sus frentes , los iba a ungir, solo unos minutos después de sus palabras iban a ser ungidos, mesías, iban a ser Cristos

La realidad de esas palabras me desbordó en un segundo y casi podía sentir sobre mi propia frente las lineas trazadas con Santo Aceite el día de mi confirmación , esa señal ardía sobre mi frente marcándome, recordándome que yo ya había sido ungida, que yo ya había sido configurada con Cristo y que no era yo, sino Él quien moraba en mí.

También pensé en los chicos y chicas que vería unas horas después, los que se preparaban para recibir el mismo sacramento que acababa de presenciar.

Pensé en como es tan indispensable que sepan la magnitud de lo que recibirán , que en menos de un mes ellos mismos serian nuevos Cristos.

Que ya no tendrían la opción a retroceder sin saber que fallaban a quien ellos mismos serán  .

Que desde que tracen sobre su piel la marca del crucificado harían un pacto para toda la eternidad. Y temí, temí por todos ellos, por los que conozco y los que no, temí porque en estos años he visto a muchos hacer el mismo pacto y perderse por el camino , porque he visto almas que renunciaban a su voto, que renunciaban a sí mismos sin siquiera saber que lo hacían .

Aun temo, pero confío , en menos de un mes recibirán el oleo en sus frentes. Yo iré tras una de las con mi mano en su hombro asumiendo una de las misiones mas fuertes, exigentes y duras de todas, y también de las más hermosas. 

El aceite marcara sus frentes y el fuego marcará sus almas y tendrán una misión y solo una: alcanzar a Cristo


domingo, 19 de octubre de 2014

La señal del amor contigo

Estoy una vez más. Después de por lo menos toda la vida de mi hermana en la misma capilla donde fue mi primera comunión.
He pisado el mismo camino que recorrí hace casi diez años (en diciembre serán 10) Muchas cosas han cambiado y Muchas otras siguen aquí.
Las esteras de las paredes y el otro chocolate han dado ligar a edificaciones de concreto. El piso cubierto de pequeñas piedras es ahora de cerámica brillante pero sobria. El presbiterio es de mármol y no un altillo de madera y sobre todo, el sagrario es ahora un bellamente labrado sagrario de madera.

Pero muchas cosas también permanecen. El altar que veo ahora mismo es el mismo altar de donde comí por primera vez las divinas formas, las bancas son exactamente las mismas donde me senté aquella lejana vez. Los altarcitos siguen siendo mesitas de madera cubiertos de blanquisimos mantelitos. Y la cruz, sigue siendo la misma.

Oh Esa cruz! Es la misma cruz que antes!  Ha sido la misma los últimos diez años desde que llegó aquí y es la primera vez que noto que es una cruz desnuda!  UNA CRUZ SIN EL CRUCIFICADO!
de que vale?!
Es que acaso es menos dura para la sensibilidad de las personas ver una cruz vacía?
Es que el crucificado es lo menos importante en la cruz? NO!

La cruz sin el crucificado no es más que un símbolo de la más cruel tortura inventada para hacer sufrir a los ahí muertos el mayor tiempo posible !

La cruz sin Jesús no tiene sentido! La crisis sin Jesús es tragedia, dolor y agonía vacía

Si no va a estar Jesús en esa cruz inmerecida para Él. Pues clavenme a mí ahí! Que mi culpa si merece tal castigo. Que yo quiero ser una con Cristo.

La semana pasada celebramos a Santa Teresa de Jesús, una monja carmelita, de las que usan una cruz vacía, ellas, en grandiosa sabiduría me enseñaron cuando leía su vida que la cruz es mía y soy yo quien ha de estar ahí y no Dios. Pero Él en su infinito amor tomó mi lugar.

Hoy he vuelto al lugar donde comí Su Carne y bebí Su Sangre por primera vez; y aquí me encuentro con Él otra vez buscando ser yo una con Él

lunes, 13 de octubre de 2014

Rosa de mi corazón

Rosa.

Ella es la primera Mujer (con mayúscula) después de María a la que conocí. era de esperarse, con un papá policía (ella es la patrona de la policía nacional) y viviendo en una zona policial era difícil ignorar el hecho de que la única gruta que había a la redonda era suya.
En esa misma gruta recibí mis primeras charlas de primera comunión cuando tenía al rededor de diez años, ese mismo año, a mitad de la catequesis pusimos todo el grupo la primera piedra de la que sería la capilla "Santos Rosa y Martín de Lima" donde a fin del año recibí por primera vez la Santa Eucaristía, esa capilla tenía el piso de piedras sueltas, las paredes y el techo eran de paja, la puerta un par de tablas de triplay, tenía una cruz de madera detrás del altar una Virgen pequeña a un lado, una Santa Rosa y un San Martín a ambos lados, las bancas de madera viejitas y nada más. ahí en esa misma capilla recibí por primera vez El Milagro más perfecto.
Años después, habiendo empezado ya la universidad, me inscribí al programa de confirmación, donde se me asignó la mesa (el grupo) bajo el nombre de San Martín, sin embargo, a mitad del año se nos unió a otra mesa... Santa Rosa.
Un año después a la ceremonia de Confirmación se me asignó un nuevo grupo, un núcleo, el nombre de ese núcleo también me lo pusieron, Santa Rosa de Lima.
este año, 2014, se me pidió hacer algo nuevo, guiar una mesa de confirma, mis co-guías y yo propusimos tres nombres, de los cuales se eligió el tercero, que no había propuesto yo, sí, Santa Rosa.

Así pues, es imposible pensar que Santa Rosa de Lima es un nombre más en mi vida, no, ella me prestó su nombre una y otra y otra vez para los momentos más bellos e importantes de mi vida.

Pero, ¿quien es Santa Rosa?

La primera santa de América fue bautizada con el nombre de Isabel Flores de Oliva, mas su rostro de bebe transfigurado era una perfecta rosa, motivo por el cual para alegría de todos, menos tal vez de su abuela por quien la habían nombrado inicialmente, era mejor conocida como Rosa, al menos así me lo contaron cuando era niña.

La pequeña Rosa nació en Lima, pero al fin de su niñez fue a vivir a Quives, a un par de horas de la capital, donde recibió de Santo Toribio de Mogrovejo la plenitud de los dones del Espíritu Santo, es decir, el sacramento de la Confirmación. En esta ceremonia, al parecer -según algo que aprendí recién- el mismo santo le puso por nombre de confirmación - el cual al parecer puede ser distinto al de bautizo -  Rosa.

En Quives, Rosa empieza su camino a la santidad con sus mortificaciones, en su juventud su familia volvió a Lima, donde, al haber tenido problemas de dinero, Rosa se ocupaba trabajando en su huerto y en trabajos manuales.

Aunque, a causa de su belleza, sus padres trataron de casarla repetidas veces, ella se negaba y finalmente se unió a la Tercera Orden de Santo Domingo, es decir, era laica; aun así, ella prácticamente se recluyó en una ermita que ella misma había construido saliendo solo con dirección a la Iglesia o a atender a los más necesitados.

Finalmente, fruto del contacto con enfermos cayó enferma y falleció a la edad de 31 años, en olor a santidad.

Santa Rosa de Lima tiene pasajes bellos de su vida como su desposorio con Dios mismo que vale la pena ser escritos con mayor delicadeza, tiempo y espacio.

Y aun cuando no sea la frase más espiritual de esta santa maravillosa, la que más recuerdo es una que alegra mi corazón porque me identifica: "quitarme a mí la música es como quitarme el alimento".



domingo, 5 de octubre de 2014

Una palabra para derretir el corazón

Tras mi primer año siendo lápiz en manos del Escritor habían dos personas que me llamaban mamá, era extraño, y en realidad, en ese momento no noté tanto lo que significaba.

Al año siguiente, siguiendo la misma ruta de vida, pusieron en mis manos la joya más bella que me habría podido imaginar.

Siempre había querido ser mamá, pero cuando un amigo me dijo "¿por qué ser madre de pocos cuando puedes ser madre de muchos?" la idea de serlo se fue desvaneciendo poco a poco, dando pie a otros anhelos.

A finales del 2012 me dieron la noticia de que en adelante tendría la oportunidad de dirigir un grupo de aproximadamente 30 chicas que acababan de recibir el sacramento de la confirmación.

Nunca había sido guía, ni siquiera en el programa de confirmación, y no puedo considerar, aun ahora, que tenga dotes de liderazgo.

No sé lo que pasó, no sé como fue, de un día al otro, unas u otras empezaron a llamarme mamá y aunque no sé quien fue, ni cuando ni donde fue, la primera vez que una de ellas lo dijo supe que estaba perdida para siempre.

Con esa simple palabra que es la primera de muchos, por no decir casi todos, el corazón se me hizo pequeño y grande a la vez, una simple palabra podía estrujarme el alma y hacerla flotar al mismo tiempo, en ese momento, con esa palabra y aunque nadie lo supiera, sabía que había perdido para siempre y que de entonces en adelante no podría no amar hasta el extremo a quien así me llamara, en ese instante supe que mi vocación era amar.

Durante todo el 2013 me vi obligada a aprender a dar charlas, a aprender a oír sin interrumpir, a consolar sin preguntar, me vi en la necesidad de orar con más ahínco y lo más duro fue que tuve que aceptar que yo que había aprendido a buscar los lugares más pequeños y los cargos más ínfimos tendría que ser en adelante modelo para otras personas, que mi corazón que por fin había aprendido a buscar humillaciones tendría que ser referencia para otros, exactamente ello que había buscado con tanta fuerza erradicar tendría que ser el camino a seguir pero sin perder la humildad, el reto más difícil de enfrentar, la meta más difícil de cumplir.

Después de todo ese año no todas siguieron en el grupo, sin embargo, todo es tal como debía ser y así debe ser.

Pero, una no es madre solo una vez, sino para siempre, y aunque el 2014 trajo sus propios cambios, es una historia tan completamente distinta que no pertenece al mismo lugar.

Solo una cosa más, de ese grupo de aproximadamente 30 chicas, quedan unas 18, 18 personas que tiene el poder de hacer que haga lo que quieran con solo un "mamá" de por medio, 18 personas que cada vez crecen más y cada vez necesitan menos de mí, 18 personas gracias a las cuales de alguna extraña manera he podido entender lo que siente una madre, 18 personas que cambiaron por completo mi vida, mi alma y mi corazón.

Gracias margaritas, las amo cada día más