sábado, 24 de enero de 2015

Cuando se te acaben los días

Hace un tiempo soñé que un médico me decía que solo me quedaban unos meses de vida.

No es sencillo explicar la alegría que esa noticia me causaba, tal vez pueda sonar ridículo o incluso pretencioso, pero era sinceramente feliz.

No es que desprecie la vida, por el contrario, la amo; es solo que la vida más dichosa en la tierra no se compara a la mínima alegría del cielo, y es esa alegría la que realmente espero.

En mi sueño solo había una preocupación, que además, creo que es la preocupación más grande de todos aquellos que ven venir su muerte inminentemente y no tienen grandes pesares en el alma que les haga rehuir de la eternidad... y es la familia.

¿cómo se sentirán? ¿qué harán? ¿me llorarán? ¿me irán a extrañar? ¿les haré falta? y en mi caso como en el de muchas personas que conozco ¿quien les procurará el acercamiento a Dios? 

Esta última pregunta era la única que me turbaba y que me siguió turbando aun después de varias horas despierta: cuando yo me haya ido ¿qué será de su relación con Dios? 

Es difícil ser la única persona coherente a plenitud con su fe dentro de una familia, e imagino que con una familia que profese un credo distinto debe ser aun más duro. A veces es cansado luchar contra el mundo, llegar a tu hogar y tener que seguir luchando y claro... a veces tu familia natural no es tan fuerte como tu familia espiritual.

A mi duda constante, la única respuesta que hallé fue  unificar estas dos familias mías, que mis hermanos y hermanas en el Espíritu compartieran más con mi familia de la carne, y así tal vez cuando me haya ido, ellos permanecerán y  tal vez alguno de ellos lograría completar la labor que yo no había logrado culminar.... unirlos a Cristo.

Pero, quiero firmemente volver al punto anterior, la alegría ante la inminencia de la muerte... más de un santo ha vivido en carne propia el deseo ardiente de morir, pero no por el vano deseo de acabar con sus vidas, sino con el santo anhelo de permanecer con Cristo. 

Quien ha vivido su vida de acuerdo a Dios nada ha de temer frente al tribunal eterno, y más aun, quien ha vivido en el lodo del mundo y se ha bañado en las aguas puras de la penitencia y la reconciliación, serán, como el hijo prodigo, recibidos con los brazos abiertos del Padre eterno.

Santa Teresita del Niño Jesús llamaba a esta vida "El Exilio" y decía que después de dejar este mundo llegaríamos a la casa paterna; entonces, porque preocuparse por morir, ¿qué es la muerte sino el paso para llegar al Cielo?

Claro, no podemos ir temerariamente buscando el fin de nuestra vida mortal, Él conoce nuestros tiempos y nuestras misiones, y como me dijo un sacerdote una vez: "si estas aquí es porque Dios te necesita aquí" 

No perdamos de vista esto, vivimos en el exilio, esperando la llegada a la casa paterna, pero en el camino vamos recogiendo las flores y joyas que presentaremos al Padre cuando toquemos su puerta, no querrás llegar con las manos vacías si tu camino, aun en el mismo paso de la puerta, Él te dejó todo lo que necesitas.

y tú ¿como asumirías tu próxima muerte? 

sábado, 17 de enero de 2015

Carta a mi futuro esposo

Hola,

Tal vez debí empezar con "querido" pero realmente aun no te conozco.
Esto te puede sonar raro, pero te amo muchisimo, y ya sé que no sé tu nombre, ni tu voz, ni el color de tus ojos ni siquiera el sonido de tu risa, pero te amo.

Te amo desde hace mucho tiempo, desde que Dios me dijo que algún día te iba a encontrar, no sé cuanto tiempo pase hasta entonces ni si me encontraras distinta a como soy ahora, pero has de saber que la de hoy, la de ayer y la de mañana te aman y oran por ti constantemente.

Estoy igualmente feliz y triste de no poder entregarte mi corazón y mi alma enteras, es que ya la he dado a otras personas, al menos puedes saber que con esos pedazos rotos he aprendido a amar, y sobre todo, he aprendido a amarte.

Debes saber que no cocino bien, pero hago unos postres deliciosos; que prefiero quedarme en casa viendo una pelicula que ir a una discoteca, pero me encanta ir de vez en cuanto y espero que sepas bailar bien porque a mí me gusta muchisimo.

No esperes que este de buen humor siempre, de hecho lo más probable es que me estrese rapidamente, no te preocupes, solo abrazame y todo volverá a la calma.

Espero que para cuando nos encontremos ya hayas conocido a Dios, debes saber que lo amo más a Él que a ti y eso no va a cambiar, hagas lo que hagas; así que es mejor que empieces a amarlo cada vez más, prometo ayudarme a amarlo aun más, mucho más.

Tambien debes saber que la familia es muy importante para mí, pero ni labtuya ni la mía es la nuestra y no quisiera que influyan negativamente en nuestro hogar.
No tengo paciencia con los niños, aunque lo intento si gritan me da migraña pero aun así me quedo con ellos si se necesita. Mi corazón es de madre desde hace tiempo.

Finalmente, quiero repetirte que te amo, solo por si no lo digo lo suficiente cuando leas esto y que pondré el alma en alcanzar la santidad contigo. Recuerda que nuestro amor es de tres: Dios, tú y yo.

miércoles, 14 de enero de 2015

Una forma de Amar

¿Alguna vez te haz preguntado cómo amas?
Supongo que no es sencillo de evaluar, ¿cuantas veces has oído eso de "enamorate con la cabeza"? Yo lo he escuchado bastante y aun así no lo creo.
Dicen que amar solo con el corazón es riezgoso, no ves lo que pasa al rededor ni nos errores de quien amas, y la parte más dura es que tiene final y ese final te rompe el corazón y es tan difícil de reconstruir...
Pero, que tal si hay otra forma de amar, una forma de amar que no tiene final, que no te rompe el corazón ni te nubla la inteligencia...
Yo creo que el tercer modo del amor es el amar con el alma.
¿Cómo es eso?
Sencillo, bueno, en realidad no tanto
Amar con el alma es amar la esencia de la persona, la luz que en sí refleja de Dios, y no solo eso, sino que trata sobre todo de hacer que esa luz sea cada vez un mejor y más puro reflejo... Como la luna llena que refleja perfectamente al sol aun en su imperfección.
Este amor nace de la relación de cara a Dios, y no me refiero a una relación romántica necesariamente, puede ser de absolutamente cualquier tipo, pero siempre conforme a Dios.
Nace de la comunión entre Dios y cada individuo y como esta misma relación se da entre un tercero y el mismo Dios; y así es Él quien los acerca.
Este amor crece conforme al crecimiento espiritual de cada uno de los miembros, y hay que dejar claro que no es un amor de dos, sino de tres. Un casi cliché "Dios, tú y yo" resume a los implicados en tal relación. Y si los miembros imperfectos se acercan juntos al perfecto se va volviendo cada vez más fuerte y pura.
Pero claro, en todo amor hay algo de dolor, este amor tiene para empezar el dolor de tener que sacrificar algo tuyo, un modo de actuar, una costumbre, una idea o algo más con la finalidad de que el ser amado crezca más y más hacia Dios; pero esto solo funciona para ambos si ambos hacen el mismo sacrificio solo por amor.
Hay algo más, este amor suele suscitar cariño, aunque no siempre se de el caso... Y a veces ese cariño se puede agotar o asfixiar.
Y es entonces donde la prueba se hace mayor, es ahí donde se demuestra si es este amor o no.
Cuando se acaba el cariño este amor sigue amando. Sigue orando y sacrificando. Este amor sigue luchando. A pesar de la distancia en muchos casos.
Finalmente, este amor se da. Al menos yo lo veo así: cuando amas a alguien con el alma le das parte de tu alma y esta se queda con esta perdona para siempre para bien o para mal.
Por eso ama intensamente, porque si vas a darle parte de tu alma a alguien querrás procurar que ese alguien llegue a Dios, acercando tu alma a Él.
Y tú, ¿Cómo amas?

martes, 13 de enero de 2015

Mi Descargo Personal

Es extraño cuando tienes la necesidad de hacer algo pero no sabes como empezar a hacerlo.

Quiero decir, hace días que tengo la necesidad de escribir sobre algo, casi la obligación, pero sigo sin entender que es eso de lo que debo escribir, y no es que tenga pocas cosas en la cabeza. 

Un nuevo año, el bautismo de Jesús, mi familia espiritual los grandes pequeños pasos que nos acercan más a Dios y más... realmente demasiadas cosas que se formulan y re formulan en mi mente bajo esa imperiosa necesidad de escribir, y sin embargo nada fluye, nada viene a mí.

La verdad es que hace mucho que escribo, ningún material que pueda considerarse bueno en realidad, solo notas y cosas como esta que nacen sin saber muy bien como, la diferencia entre otras cosas que he escrito y no han visto (ni verán) la luz es el motivo por el cual mis manos crean palabras.

Hay un y solo un motivo por el cual sigo escribiendo estas lineas aun sin un tema claro, y es que tengo la seguridad que Dios lo demanda.

Nada más

No es que crea que lo hago bien, tampoco es que quiera hacer algo que me haga perdurar en el tiempo, nada de ello, solo obedezco con gusto y pongo mis manos para escribir por quien me inspira hacerlo.

Ha habido noches en las cuales no he podido dormir siquiera tan solo porque no podía hacerlo sin haber dejado por escrito mi labor. esto no es mío, es suyo.

Me han dicho que estas tal vez torpes palabras han ayudado a algunas personas y si eso es cierto, pues ciertamente no se debe a mi habilidad para las palabras, sino a que han sido escritas con la obediencia del lápiz que sigue la mano del Escritor.

No me considero un gran ejemplo, pero si hay algo que he aprendido con los años, a obedecer, y más aun, si sé que quien me dice las cosas es alguien con autoridad para hacerlo, pues obedecer sin preguntar, a menos claro, que vaya contra mi naturaleza o mi conciencia.


Realmente no sé a donde pueden llegar estas palabras, no sé si a alguien le interese leerlas o no o si simplemente vagaran por internet. no lo sé y realmente no me parece importante, solo sé que he recibido un encargo y he de entregarlo

ya sabes lo que hago yo, y tú... haces lo que Él te pide?