miércoles, 19 de noviembre de 2014

Un Amor de Todo o Nada


Si tengo que elegir entre todo o nada en el amor a Dios, no lo dudo, ni lo vuelvo a pensar, yo lo elijo todo; todo el amor, todo el dolor, todo el cansancio, toda la pasión, toda la cruz, toda  la luz; yo lo elijo todo porque en todo estará Dios.

Estas palabras me brotaron anoche mientras respondía una pregunta, estaba segura de haber oído algo parecido en algún lado, pero no encontré ninguna referencia.

Sinceramente, todo surgió por una frase del Apocalipsis, que habla sobre la tibieza del corazón, la tibieza del amor.

El evangelio dice que Jesús nos amó en extremo, y es que el extremo es el único modo de amar de Dios, de Cristo, por ello los cristianos, los nuevos cristos debemos amar en la misma medida, debemos amar en extremo.

Aunque claro, no podemos cerrarnos a pensar que solo damos amor a las personas, el amor más importante y más grande de nuestras vidas será el amor que compartimos con Dios mismo.

Pero, ¿qué es ser tibio? es una pregunta fácil y difícil de responder. fácil porque el tibio es aquel que no es frio ni caliente, esos seres extraños que dicen amar a Dios y tornan sus palabras en obras, y difícil porque como lo comprobé anoche, decirle a alguien sobre su tibieza puede resultar catastrófico, como mi papá anoche; aunque eso supongo es parte de otra historia.

El tibio, como iba diciendo, ha elegido vivir SU fe, literal, no sigue la fe de la Iglesia, ni la fe dada por Dios, sino su propia fe, sus propias creencias, sus propios ritos, sus propias ideas; el tibio puede llegar a olvidar el verdadero camino con tal de seguir su comodidad.

Y ahí va otra característica del tibio, está cómodo, sí, está cómodo, cree en lo que lo hace sentir bien, no se exige nada más de lo que quiere dar, no se pelea con nadie, no le importa nada, todo es relativo para el tibio. Como si fuera tan lógico pensar que si Dios vino y te mostró el camino perfecto tú puedas crearte un camino mejor que Él para llegar a Él.

El tibio tiene miedo, sí, dentro de todo, aun cuando no lo sepa, aun cuando no lo quiera aceptar, tiene miedo, miedo de acercarse más, miedo de darlo todo, de tomarlo todo, porque sabe que tendrá que dejar su comodidad para vivir una vida incomoda y llena de riesgos.

Los amores de fuego lo tienen todo, lo toman todo, lo buscan todo, y lo entregan todo. Ya no temen nada porque no tienen qué temer, ya no hay nada que se el mundo les pueda arrebatar, porque aun lo más preciado no es suyo, sino de Aquel que se los dio.


Entonces, ¿qué eres? ¿Frío, tibio o caliente?



martes, 18 de noviembre de 2014

Una Rosa más


Ya había hablado antes de la importancia de Santa Rosa en mi vida, pero también había dicho que este año ella me prestó su nombre una vez más para algo completamente diferente, bueno, tal vez no completamente….
Este año me “pidieron” ser catequista por primera vez, y como no podía negarme, literal, acepté. Me pusieron a trabajar con dos personas, un chico y una chica, él había sido guía antes y aunque se había alejado antes tenía un amor a María tan grande, tan grande que impactaba, ella se había confirmado el año anterior y la persona más dulce que podía existir.
Los tres debíamos elegir un nombre para nuestra mesa (el grupo que dirigiríamos) sin embargo no lográbamos ponernos de acuerdo en ninguno, en teoría mi opción debía ser la primera, la de él la segunda y finalmente la de ella la tercera, mas después de presentar nuestras propuestas, contra todo pronóstico, fue la tercera opción la que resultó victoriosa, fue Santa Rosa quien se impuso.
Santa Rosa, una vez más…
Las primeras semanas eran alrededor de 10 almitas, pero conforme al paso del tiempo, y los horarios complicados de todos, quedaron 8. 8 personas cuyas almas debíamos guiar en un retiro que se cuenta entre las luchas más encarnizadas que he vivido.
Tras ese fin de semana tuvimos que dejar a una partir a integrarse con un nuevo grupo, a pesar de ello nunca dejamos de verla y de cuidar de ella, Santa Rosa ya había tocado algo en ella y sé por experiencia lo celosa que es la Santa de las almas que a ella se encomiendan.
Y quedaron 7, 7 como los dones del Espíritu Santo que hace un par de días recibieron, los he visto crecer, sus rostros han cambiado, ahora proyectan luz, su mirada tiene amor y entendimiento y sobre todo fe.
Conocimiento, ciencia, consejo, piedad, temor de Dios, inteligencia y fortaleza; 7 dones, siete dones que les fueron dados por el obispo, en ese momento en el que les da el Espíritu que él mismo recibió y que nosotros, equipo, guías, madrinas y padrinos, habíamos recibido antes también.
Ahora ellos son Cristo mismo, ahora ellos son soldados, ahora hay fuego en sus almas, y temo, ¡Cuánto temo! Que ese fuego se apague, que el brillo que ahora habita en su mirada se opaque, pero sé, lo he visto tantas veces, 104 recibieron el mismo fuego, mis siete hijos incluidos,  lo más probable es que muchos se aparten. Y en un afán egoísta tal vez el corazón impregnado de maternidad ruega “mis hijos no, ellos no”.

Santa Rosa los eligió, no fueron ellos, no fuimos nosotros, Santa Rosa nos eligió y conociéndola lo que la conozco no los dejará desamparados. Hágase según lo que Dios quiera. 

sábado, 1 de noviembre de 2014

Una Mujer que enseñó a amarte

Hoy, día de todos los santos yo también quiero hablar sobre mi santa favorita, y es hermoso que ella misma sea ahora quien marque el camino que mis hermanas y yo seguimos hacia la santidad.

Santa María Magdalena, es una figura un poco compleja en la cristiandad, no porque se crea que no es una santa con todas sus letras, sino por que su figura se mezcla en el nuevo testamento con otras, haciendo difícil distinguir unas de otras.

Su figura se divide en tres, la historia no tiene a ciencia cierta si fueron la misma o dos o tres personas distintas.  una es María de Betania, hermana de Martha y Lázaro, quien prefirió la contemplación de Jesús sobre la labor que su hermana hacía y que salió presurosa en cuanto la llamó su Señor.

La otra es la pecadora publica, a quien Jesús salvó de ser apedreada es a ella a quien El Señor dice: "Vete y no peques más". finalmente, pero, obviamente, no menos importante, María Magdalena "de quien Jesús expulsó siete demonios" (siete es el numero de la perfección así que podría decirse que de ella se expulsaron a TODOS los demonios), ella de inmediato siguió a Jesús en su predicación, lo acompañó en el calvario, en la cruz, acompañó a su Madre durante el infinito dolor de la Pasión, un amor entrañable hacia El Señor, pero la imagen de María Magdalena no es una imagen de tristeza, sino de la alegría más plena, ella es la primera en ver a Jesús, una frágil mujer que sin medir temores va al sepulcro, aun sabiendo que hay soldados que la dañarían en poco tiempo, aun sabiendo que hay una roca enorme que no podrá mover, va hacia Su Señor, y al no encontrarlo se desespera (recuerdan ese momento cuando ven el sagrario vacío en viernes santo, algo así, pero más hardcore) y cuando confunde a Jesús con el jardinero, le pide que le diga donde esta el cuerpo, un cuerpo seguramente más pesado que el de ella, que obviamente no va a poder mover siquiera, pero ella pide que le diga donde esta para que ELLA se lo pueda llevar. y gracias a ella, la primera palabra del Redentor Resucitado es la que nos describe en integridad: "Mujer". Apostol Apostolorum, apóstol de apóstoles, la primera en dar la voz de victoria y que hizo que los once hombre que temblaban de miedo y desolación vieran la luz. su trabajo por supuesto no quedó ahí, ella también pasó hasta los últimos momentos de su vida predicando el evangelio por donde fuere.

La imagen combinada de María Magdalena conquistó mi corazón desde la primera vez que la leí cuando aun era muy niña. Ella es mi santa favorita, son contar a la Madre de Dios por supuesto ni al padre terrestre de Jesús de quien cada vez que quiero escribir se me llena el alma de amor y se me nublan las palabras.