20 de diciembre. 4 días.
No solo las cosas nos pueden enseñar algunas cosas para vivir la Navidad.
También las personas nos ensañan, de hecho, pueden ayudarnos aun más.
Así, los primeros en anunciar la llegada del mesías no son nada más y nada menos que Zacarias e Isabel.
El evangelio los llama justos, ellos seguían cada una de las leyes de Dios a ese momento.
Sabemos que Zacarias era sacerdote, pero a veces olvidamos que Isabel era de la estirpe de Aaron, es decir, provenía de la familia de los sacerdotes de Dios la misma que intercedía ante Él desde los tiempos de Moisés.
Ambos se amaban, podemos verlo claramente al notar como sufría Isabel al no poder darle un hijo a su marido y a Zacarias prefiriendo no tener hijos que faltando a la fidelidad plena a su mujer aun pudiendo elegir cambiarla. Y ellos se mantuvieron juntos aun sin prole hasta la ancianidad.
¡Que tal pareja! Manteniéndose juntos en el sendero de Dios toda la vida, y amándose mutuamente, una de esas parejas que hoy el mundo quiere ahogar.
Aun cuando como unidad son maravillosos de meditar, individualmente tienen momentos que vale la pena pensarlos un poco.
Zacarias, él duda, ante el anuncio del ángel sobre la concepción de su hijo, él duda y queda mudo, sin embargo, tras 9 meses sus primeras palabras son de adoración a Dios. Así nosotros estamos llamados a que nuestras primeras palabras sean de alabanza y agradecimiento. Pero sobre todo, estamos llamados a creer.
Isabel, por otro lado, repite la historia de los antiguos profetas, la mujer estéril que concibe y consagra a su hijo para Dios, tal como otros grandes profetas y patriarcas, solo que no da a luz a otro profeta más, sino al último, el más grande de todos los profetas, el que preparó el camino, con solo 6 meses de diferencia.
Así que, volviendo a ambos, a pesar de sus dudas iniciales ellos hacen algo que a la mayoría de nosotros nos cuesta muchísimo, ellos dejan a Dios ser Dios en sus vidas. Entregan sus vidas como instrumento para que se haga en su familia la voluntad de Dios, hasta las últimas consecuencias.
Finalmente, la primera escuela es el núcleo familiar, es en esa escuela donde San Juan Bautista crece, se forma y construye su carácter y su amor a Dios, a dejarse guiar por el susurro del Espíritu Santo.
Es con esta familia con la cual el antiguo testamento da paso al nuevo testamento, ellos le abren la puerta a Cristo a la historia de la salvación de Israel.
Entonces, ¿dejarás tú también a Dios ser Dios en tu vida ?