domingo, 19 de abril de 2015

Para la hora más dulce de la semana

Hoy en misa, justo delante mío habían unos chicos que se preparaban para su confirmación. 
Ver adolescentes haciendo el camino para encontrarse con Dios siempre es algo lindo de acompañar, pero verlos hoy fue doloroso. 
Los chicos conversaban y se reían aun durante los momentos más solemnes de la misa y una de ellas, no muy modesta en su vestir caminaba de extremo a extremos de la parroquia.
No puedo decir que nunca he hablado en misa, tampoco que siempre soy un ejemplo de vivir la fiesta más importante de la semana católica, como tampoco se puede decir de mí que sea una estirada beatona ni cucufata, pero sencillamente hay puntos extremos.

Todos estos puntos me llevaron a pensar una y solo una cosa, ¿Cómo vivimos los católicos la misa?

Más de una vez he oído decir que la manera de saber como vive una persona su acercamiento a Dios es viendo como vive su misa y estoy bastante segura de que es verdad.

Y entonces, ¿Cómo puedo vivirla mejor?

Creo yo que lo principal es conocer el milagro que se realiza en cada Eucaristía, si todos comprendiéramos que realmente Dios se hace pan y vino, nuestra reverencia sería infinita, no habría nada ni nadie que pudiera impedirnos ir un domingo a misa y comulgar.

Si conoces lo que acontece en ese poco tiempo seguramente vas a querer vivirlo con intensidad.

Por otro lado, también creo que quien mejor vive la misa es aquella persona que tiene una relación con Dios, que se desarrolla en la oración que es hablar con Dios; como dos personas que hablan a diario por teléfono pero que solo pueden verse una hora a la semana, ¿acaso no harían de esa hora la mejor hora de todas? ¿No dejarían de lado todo lo demás para disfrutar de ese pequeño momento? Y además, si ya has estado hablando con Él y tienes una relación con Él, esta relación se completa con la Eucaristía, y el corazón lo sabe.

Pero, hay que ser y parecer, por lo tanto, las formas en una misa también me resultan importantes.

Lo primero y hoy en día muy necesario decirlo, es que el celular debe ser apagado, o puesto en silencio o mejor modo avión o modo no molestar o mejor solo apágalo y ya; cuanto te puede distraer el teléfono en misa, y peor aun, distraer a otra persona que realmente quiere vivirla y no tiene nada que ver con tus llamadas.

Otro punto es la vestimenta, no digo que no hayan emergencias ni casos especiales, pero si supiéramos frente a quien estamos, tal vez nos vestiríamos un poco más decorosamente, y si entendiéramos lo que está sucediendo tal vez comprenderíamos que la parroquia no es una pasarela de modas.

Finalmente, la postura que tenemos debería ser importante también, cuantas veces he visto a mujeres con las piernas cruzadas mostrando medio muslo en plena misa, y no es por ser agresiva, pero, ¿tratan de impresionar a alguien? La belleza de la mujer en una misa es la luz que emana de su rostro transfigurado por Cristo que brilla con la luz de María su madre. Y cuantas otras veces no he visto a hombres reacios a pararse o arrodillarse delante de Dios, creyendo tal vez que eso los hace menos hombre, pues hemos de hacerles saber que nunca un hombre es tan hombre como cuando esta de rodillas ante Dios. 

Tal vez, si pudiéramos ponerle un poquito más de amor, haríamos que toda nuestra comunidad parroquial o donde sea que vivamos la misa, la viva realmente y no solo la oiga, tal vez, si nosotros mismos la vivimos intensamente, alguien más quiera vivirla igual y poco a poco encender un poco más la luz del mundo.

Post data. este post va dedicado a esos muchachos y muchachas que vi hoy, espero que algún día lean esto o algo que les enseñe lo que en mis pobres palabras he podido decir, espero que cuando lleguen a su ceremonia de confirmación y acepten ser soldados y apóstoles de Cristo para toda su vida, lleguen con fuego en el alma y un anhelo incaducable de amar a Dios en su ser y en su parecer. 




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